Ensayo · Primera edición 2026

> No más código;

Sobre el ego, la pérdida del propósito y cómo se recupera cuando lo que te hacía indispensable deja de bastar.

Rogelio Sánchez Pallares
Portada de «No más código;»

«Si las máquinas pueden escribir el código, la pregunta ya no es quién programa mejor. La pregunta es: ¿qué es lo que todavía vale la pena pensar por nosotros mismos

Nota al lector, página 6
Antes de seguir

Este libro es para ti si…

  • Sientes que aquello que te hacía valioso en tu trabajo dejó de bastar.
  • Eres a quien todos buscan cuando algo se rompe, y empiezas a sospechar que eso te tiene atorado.
  • Lideras un equipo y necesitas redefinir dónde está hoy el valor de tu gente.
  • Trabajas mucho y con poco sentido: apagas incendios que no deberían existir.
  • Eres madre o padre y te preocupa cómo preparar a tus hijos para un mundo que cambia más rápido de lo que alcanzas a explicarles.
  • Eres desarrollador y quieres saber qué queda del oficio cuando la máquina ya escribe el código.
El libro por dentro

Tres frases que le movieron el piso

Ninguna es suya. Las tres se las dijo alguien más, y cada una le quitó algo que creía que lo definía.

01
«Ustedes son los expertos. Yo confío en su criterio.»
Aldo Sandoval · dirección de ingeniería en sistemas, UVAQ

Con eso le entregó libertad de cátedra completa, sin temario de piedra. Ahí aprendió la regla que después usaría para dirigir: el control estricto garantiza la mediocridad; solo la libertad permite la excelencia.

02
«Hay personas cuyo problema es que siempre dicen que sí. Tú eres una de esas personas.»
Yvonne Ochoa Rosellini · en una sala de juntas

Se levantó al pizarrón, escribió tres líneas en una hoja y se la dio: mi función es dirigir, no tomar pedidos. Le pidió que la pegara donde él y su equipo pudieran verla todos los días. Todavía conserva ese papel.

03
«En este punto de tu carrera hay que dejar de desarrollar.»
Luis de la Vega · asesor externo

No era una sugerencia. Era el diagnóstico de que el área no fallaba por falta de talento técnico, sino por falta de dirección. De esa frase salieron tres meses de replanteación, el título de este libro y todo lo que vino después.

Contenido

Doce capítulos y un epílogo

La introducción completa se puede leer gratis antes de decidir.

IntroEl fin del artesano digitalLa mentira que nos vendieron: que el valor de un ingeniero estaba en teclear rápido y memorizar sintaxis.gratis →
01La curiosidadUn Atari, una videocasetera programada para grabar sola y un tutorial de HTML en la revista Club Nintendo de mayo de 1997.p. 20
02Pensando en códigoANSI C sin red de seguridad, la serie de Fibonacci y las bases de datos como refugio. Así se construye una identidad técnica.p. 26
03El ego, el ritmo y la velocidadUn concurso de la ACM con dos amigos: tres egos fuertes y un juez que solo contesta «correcto» o «incorrecto».p. 36
04El mundo realLos primeros clientes y oxido.com.mx, el sitio de la noche moreliana. La tecnología no gana por sofisticación: gana por diferenciación.p. 40
05Las lecciones del aulaDar clases fue el primer espejo. Y un jefe que confiaba enseñó más sobre liderazgo que años enteros de oficina.p. 44
06El sistema más complejoJefes que confunden el miedo con el respeto, y la diferencia entre tener poder y tener autoridad. Aquí aparece el «código defensivo».p. 52
07Sistemas que tocan el negocioUn taxi aéreo, integraciones bancarias por módem, automatizaciones. Hacer lo que te piden no es lo mismo que resolver lo que necesitan.p. 60
08El programador indispensableVolverse imprescindible parece poder. Casi siempre es estancamiento: para el sistema y para quien lo construyó así.p. 64
09La pérdida de propósitoSi eres el héroe que apaga incendios a las tres de la mañana, vives en un edificio diseñado para arder.p. 68
10La desprogramación«Debes dejar de desarrollar»: tres meses replanteando el área, la reorganización que siguió y el luto de matar al programador.p. 78
11El cambio de paradigmaQué le queda al junior y al senior cuando la máquina escribe el código. Y en qué sigue siendo decisivo el humano.p. 88
12Manos a la obraSeis principios aplicables el lunes: empezar por el negocio, separar funciones, hacer explícito el contexto, medir para aprender y no para amenazar.p. 98
Epíl.El día que dejé de programar para empezar a construirDon Vasco repartió oficios en los pueblos de Michoacán. Programar fue el nuestro. Qué significa que ahora lo tome una máquina.p. 100
«Hoy tengo muy claro que no sé qué te vas a encontrar en el futuro. Pero también sé que vas a lograr todo lo que te propongas.»
De la dedicatoria, a su hijo

El libro está dedicado a Maia y a Gael. Buena parte de él está escrito desde ahí: la preocupación de un padre por explicarles un mundo que cambia más rápido de lo que uno alcanza a entenderlo.

R

Rogelio Sánchez Pallares

Ingeniero en sistemas · Morelia, México

Empezó con un tutorial de HTML impreso en una revista de videojuegos y siguió por el freelance, el aula y la dirección de TI. Dejó de programar mucho antes de convertir esa idea en consigna, no por dejar de amar la ingeniería, sino por entender dónde estaba su mayor aportación. Conduce el programa Reset en UVE Radio 98.1, la radio de la UVAQ.

Antes de comprar

Preguntas frecuentes

¿Es un libro contra la programación?
No. El libro dice justo lo contrario: programar sigue siendo un acto noble. Lo que plantea es que llega un punto de la carrera en el que seguir tecleando deja de ser la mayor aportación posible. No es una renuncia al oficio, es moverlo de lugar.
¿Necesito ser programador para entenderlo?
No. Está escrito con intención deliberadamente humanista, sin manual técnico ni catálogo de herramientas. No hay una sola línea de código que haya que entender para seguirlo.
¿Es técnico o es un ensayo?
Es un ensayo, y el autor lo dice desde la primera página: no le interesa escribir un manual ni un catálogo de frameworks. Lo que cuenta es cómo se forma un programador, cómo se le infla el ego, cómo aprende a servir, cómo pierde el propósito y cómo lo recupera en un nivel más alto de responsabilidad.
¿Hay que trabajar en tecnología para que me sirva?
No. La historia se cuenta desde adentro de la ingeniería porque es la del autor, pero lo que plantea —el ego que crece con la pericia, el propósito que se pierde y cómo se recupera con más responsabilidad— le pasa a cualquiera que haya sido muy bueno en algo y sienta que eso ya no alcanza.
¿Es solo un libro sobre trabajo?
No. Está dedicado a sus dos hijos y una parte está escrita desde ahí: la preocupación de un padre por cómo prepararlos para un mundo que cambia más rápido de lo que uno alcanza a explicarles. Esa pregunta atraviesa el libro entero.
¿Le echa la culpa a la inteligencia artificial?
No. Y tampoco la glorifica. La frase del libro es literal: «no dejé de programar porque la IA me venciera; dejé de programar porque mi propósito se movió de la ejecución al diseño del rumbo». La IA no es el origen de la historia, es el espejo final que la vuelve imposible de ignorar.

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